CASA PAGÈS
Aquí no se viene a descubrir fuegos artificiales culinarios. Se viene a algo mucho más valioso: cocina catalana de recetario popular, ejecutada con oficio, producto de temporada y respeto absoluto por el tiempo y la cazuela. En una Barcelona donde cada vez cuesta más encontrar casas de comidas auténticas, Casa Pagès reivindica la sencillez bien hecha y la honestidad en el plato… y también en el precio.
Los desayunos de cuchara
Uno de los grandes aciertos de esta nueva etapa es recuperar los desayunos de cuchara. Entre las 9 y las 12 de la mañana, aquí se puede empezar el día con fricandó, cap i pota, carrillera guisada o butifarra con judías. Una costumbre casi desaparecida en la ciudad y que en Casa Pagès se mantiene con naturalidad, como si nunca hubiera dejado de existir.
Probé un fricandó meloso, con la carne rendida y una salsa ligada con paciencia.
El cap i pota, profundo y gelatinoso, de los que reconcilian con la casquería. Las carrilleras al vino tinto, suaves como mantequilla.
Las habas a la catalana, fragantes de menta. Y clásicos que nunca fallan: butifarra con judías y allioli, pies de cerdo, trinxat de la Cerdanya o las albóndigas “de la abuela”, que saben exactamente a lo que prometen.
Si algo define esta casa es el culto al guiso.
Y no es una frase hecha: los platos de cuchara son el auténtico corazón de la carta.El bacalao a la llauna y los entrantes tradicionales —esqueixada, Xató Pagès— son parte de una carta que no pretende sorprender, sino convencer. Y lo logra.
Los postres siguen la misma línea de tradición sin artificios: torrija casera, mel i mató y un Del Pagès que combina helado de turrón con crema catalana y que invita a cerrar la comida sin prisas.
A mediodía, un menú casero por 14,90 € con primeros y segundos que cambian a diario confirma que esta sigue siendo, ante todo, una casa de comidas pensada para el vecino.
Un restaurante que hace barrio
El espacio es sencillo, acogedor, sin pretensiones. Unas cincuenta plazas, dos reservados y una atmósfera donde conviven generaciones distintas, turistas curiosos y parroquianos de toda la vida. No hay decorado impostado: hay historia real. Desde 1956, cuando fue tocinería y bodega, hasta 1982, cuando la familia Barros lo transformó en restaurante. Hoy, Alberto y Elena miran al futuro sin perder el norte: cocinar como siempre y servir como en casa.La familia completa la experiencia con Café Pagès (del que ya os hablamos hace unos meses), situado a pocos minutos a pie, punto de encuentro de público joven, vecinos y visitantes, conocido por sus tapas y su ambiente musical. Una extensión natural del mismo espíritu: hospitalidad, sencillez y buen comer.

"Casa Pagès no es solo un restaurante. Es parte de la historia de Gracia, una declaración de principios, y una cuchara bien llena."
CASA PAGÈS (desde 1950 y 1982 en la familia Barros )
C/ Llibertad 19 . Barcelona
de 9,30h a 17h. Y de 19h a 12h.
CAFÉ PAGÈS (desde 2010)
C/ C/ Torrent de L´Olla 27 Barcelona
13h a 17h. Y de 19h a 01h.