La cocina no es solo alimento: es memoria, herencia y gesto. Cada plato cuenta una historia que se transmite de generación en generación, de la abuela al hijo, del maestro al aprendiz, de la tradición al presente como nos cuenta la chef Lis Ra. Es en este espacio donde WMF entra como protagonista, transformando utensilios milenarios en herramientas de precisión contemporánea, capaces de sostener la herencia mientras permiten crear algo nuevo.