Alex Palou aseguró su cuarto título de IndyCar en Portland, consolidándose como uno de los pilotos más dominantes de la historia de la categoría. En una jornada de grandes emociones, el piloto español, con su habilidad estratégica, se impuso nuevamente a la presión para convertirse en el tetracampeón más joven de la historia, un hito que lo coloca al lado de leyendas del automovilismo.